Por María Elisabet Palacios Almendro Nací en mi querida Sullana, tierra de las Capullanas y del hermoso valle del Chira. Desde pequeña, cuando veía trabajar a mis padres, supe que mi misión sería especial y que buscaría alcanzar mis metas y sueños para que ellos se sientan orgullosos de su única hija mujer. Mis padres nunca perdieron la esperanza de tener a su primera niña, especialmente mi madre, una mujer de fe y oración. Tengo una familia numerosa, somos siete hermanos. Desde niña he sido muy observadora de las cosas que hacían mis padres y hermanos en nuestro hogar, escuela y barrio, en la calle Balta 603. Mis hermanos siempre destacaron y fueron reconocidos en el colegio; los profesores felicitaban constantemente a mis padres, ...